Objetivos
- Conocer las características de la fiesta de Halloween
- Identificar los personajes más representativos de Halloween
- Aprender vocabulario sobre Halloween

En primer lugar dibujaremos lineas horizontales en la carutlina, y las recortaremos. Cogeremos las tiras de cartulina y las uniremos haciendo un agujero en cada extremo y atando un trozo de hilo de un extremo a otro. Aseguraremos el nudo del hilo a la cartulina con cinta adhesiva.
Separaremos las tiras de cartulina de manera que formemos un círculo de tiras de cartulina. Añadiremos en la parte superior un círculo de papel charol verde con los bordes algo punteados, de forma que imite la hoja de la calabaza.
Por último recortaremos triángulos de papel charol negro que harán las veces de ojos y nariz de la calabaza, y para la boca y dientes recortaremos una linea negra y tres o cuatro cuadrados.
Para utilizarlo como decoración en clase o en casa, la maestra atará a la parte superior de la calabaza un trozo de cuerda para poder atarla al techo o cualquier otro lugar.

Hace mucho tiempo, la mayoría de los monstruos eran seres simpáticos y golosos, tontorrones y peludos que vivían felizmente en su monstruoso mundo. Hablaban y jugaban con los niños y les contaban cuentos por las noches. Pero un día, algunos monstruos tuvieron una gran discusión por un caramelo, y uno se enfadó tanto que sus furiosos gritos hubieran asustado a cualquiera. Y entre todos los que quedaron terriblemente asustados, las letras más miedosas, como la L, la T y la D, salieron corriendo de aquel lugar. Como no dejaron de gritar, las demás letras también huyeron de allí, y cada vez se entendían menos las palabras de los monstruos. Finalmente, sólo se quedaron unas pocas letras valientes, como la G y la R , de forma que en el mundo de los monstruos no había forma de encontrar letras para conseguir decir algo distinto de " GRRR!!!", "AAAARG!!!" u "BUUUUH!!!". A partir de aquello, cada vez que iban a visitar a alguno de sus amigos los niños, terminaban asustándoles; y con el tiempo, se extendió la idea de que los monstruos eran seres terribles que sólo pensaban en comernos y asustarnos.
Un día, una niña que paseaba por el mundo de los monstruos buscando su pelota, encontró escondidas bajo unas hojas a todas las letras, que vivían allí dominadas por el miedo. La niña, muy procupada, decidió hacerse cargo de ellas y cuidarlas, y se las llevó a casa. Aquella era una niña especial, pues aún conservaba un amigo monstruo muy listo y simpático, que al ver que nada de lo que decía salía como quería, decidió hacerse pasar por mudo, así que nunca asustó a nadie y hablaba con la niña utilizando gestos. Cuando aquella noche fue a visitar a su amiga y encontró las letras, se alegró tanto que le pidió que se las dejara para poder hablar, y por primera vez la niña oyó la dulce voz del monstruo.
Juntos se propusieron recuperan las voces de los demás monstruos, y uno tras otro los fueron visitando a todos, dejándoles las letras para que pudieran volver a decir cosas agradables. Los monstruos, agradecidos, les entregaban las mejores golosinas que guardaban en sus casas, y así, finalmente, fueron a ver a aquel primer monstruo gruñón que organizó la discusión. Estaba ya muy viejecito, pero al ver las letras, dio un salto tan grande de alegría que casi se le saltan los huesos. Y mirando con ternura las asustadas letras, escogió las justas para decir "perdón". Debía llevar esperando años aquel momento, porque enseguida animó a todos a entrar en su casa, donde todo estaba preparado para grandísima fiesta, llena de monstruos, golosinas y caramelos. Como que las que se hacen en Halloween hoy día; qué coincidencia, ¿verdad?







Después de ver el vídeo con los alumnos, realizaremos un pequeño comentario sobre el mismo.
Los/as niños/as tendrán que resumir de qué trata la historia y nombrar los diferentes personajes que aparecen.
Por último repartiremos un folio para cada uno/a y les pediremos que dibujen un elemento característico de cada personaje, por ejemplo para la bruja se podría dibujar un sombrero o una escoba, para un vampiro se podría dibujar unos colmillos, etc.
Con esta canción podemos realizar un ejercicio de psicomotricidad secuenciado en el que, cada una de las diferentes partes de la canción corresponderá a un movimiento distinto.
Pincha aquí para oír esta canción




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Los niños no tienen porqué comprender el mundo de los mayores,
Somos los adultos los que tenemos que comprenderlos a ellos.
